Seguro que alguna vez te has encontrado en la misma situación que yo; sentir como una especie de vacío en el que parece haber desperdiciado el día , en el que crees haber podido decir, pensar o hacer algo que finalmente no hiciste. Seguro que hubo un instante clave en el que hubieras podido cambiar el transcurso de las cosas , cambiar su ritmo, improvisar para mejorar algún aspecto de ese tiempo.
Lo que pretendo decir realmente es que en nuestras vidas a menudo dejamos pasar lo que tenemos, dejamos pasar momentos importantes por nuestros miedos, a decir o hacer cosas de las que podríamos arrepentirnos por el temor a fracasar, a ocultar o a esconder nuestras propias inseguridades, sin darnos cuenta , que mientras nos reprimimos, quizá estemos renunciando a parte de nuestra vida, a esos instantes que solo acontecen una vez y que pudieran haber cambiado nuestro camino y el de los demás , momentos que son irrecuperables.
Y es que tenemos la mala costumbre de pensar " lo hago mañana" y no nos damos cuenta de que " el mañana es demasiado incierto para hacer planes" ; en muchas ocasiones pensamos que somos jóvenes y que disponemos de tiempo para realizar nuestros sueños , solemos pensar que viviremos para siempre aunque sepamos que esto no es cierto.
Después de mucho reflexionar, quiero destacar que no hay límites a lo que se puede hacer, nosotros somos los únicos que decidimos sobre nuestros actos y somos los únicos que nos ponemos barreras, pues las únicas fronteras que existen son las que nos imponemos. De esta forma a no pensar nunca mas " lo haré mañana" , a vivir el momento , a no esperar mejores ocasiones u oportunidades porque la mejor oportunidad probablemente sea la que desperdiciaste pensando, y a tener la capacidad de reconocer ese instante cumbre del dia y vivirlo sin pensar en lo que vendrá después.