Es lamentable como el decir "te quiero" se ha vuelto un lugar común, una forma ligeramente lejana de demostrarle a alguien que lo aprecias sin comprometerte en algo más profundo, ni involucrarte, ni exponerte demasiado.
Con que facilidad la gente dice "te quiero" sin siquiera detenerse un segundo a evaluar si realmente lo siente.
Sepan algo, es más cruel "querer" sin sentirlo, que sentirlo y no decirlo.
Querer (sin comillas) es una cuestión que no se puede fingir. Se demuestra, se siente y se vuelve casi tangible.
Quien te quiere no se cuestiona si el tiempo que pasa contigo lo pudo haber invertido mejor en otra cosa.
Quien te quiere sabe lo que vales sin necesidad de que tú o alguien más se lo diga.
Quien te quiere procura tu bienestar antes que el propio, aunque sea en cosas triviales como darte su sweater para que no te dé frío.
Quien te quiere hace planes contigo, no sólo te notifica lo que quiere hacer.
Quien te quiere no separa el tiempo "con los panas" del tiempo contigo, hace todo lo posible porque ambos tiempos puedan convivir.
Quien te quiere no ve el serte fiel como un sacrificio de su libertad, lo hace naturalmente porque no siente necesidad de estar con alguien más.
Quien te quiere te ve como meta, no como una opción.
Quien te quiere te alienta a superarte reconociendo tus virtudes, ofreciéndote ayuda, no señalándote tus errores.
Quien te quiere te respeta y se asegura de que todos lo hagan.
Quien te quiere te hace sentir que, sin importar lo que sea, siempre se puede hablar.
En este momento es donde quiero que el lector se pregunte: ¿A ti te quieren? ¿De verdad quieres a esa persona? Si la respuesta es no, termine con esa relación.
Querer nunca debería llevar comillas, es algo tan simple y absoluto como el color blanco o el negro. No se puede querer a medias, no se puede querer a ratos y nunca se debería querer de mentira.
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